Los bosques de neblina prestan servicios ambientales al paisaje y a los asentamientos humanos. Estos por su ubicación en laderas montañosas expuestas a precipitaciones altas; se ha demostrado que pueden extraer de las nubes y la neblina una cantidad de agua adicional a la lluvia, de tal manera que éstos bosques proveen un aporte de agua muy importante a la hidrología local. Garantizando la absorción y posterior disponibilidad de enormes cantidades de agua para el consumo humano y para las actividades económicas locales, regionales y nacionales.